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jueves, 17 de abril de 2014

De como un bloque de mármol acabó siendo una obra de arte: el David de Miguel Angel...



Para ver el auténtico David de Miguel Ángel, tenemos que entrar en el Museo della Academia, y aguantar las colas que suelen hacerse. Otra opción es sentarnos en la Plaza de la Señoría, y allí contemplar la copia que se hizo para proteger tan bella obra. 

[david_r1.jpg]El Gigante, tal y como lo conocen los Florentinos, proviene de un bloque de mármol que llegó desde los Alpes Apuanos a la ciudad a través del río Arno.  Olvidado en los talleres del Duomo de Florencia durante casi 40 años, desde que Agostino di Duccio renunciase a sus intentos de esculpirlo en 1464, a resultas de los cuales la piedra quedó tan dañada como para temer que se resquebrajase al menor movimiento. El 2 de julio de 1501, los miembros de la Opera del Duomo (comisión de obras de la catedral) decidieron colocar la piedra en vertical y consultar a los artistas de la ciudad qué empleo podía dársele. Miguel Ángel Buonarroti, que tenía 26 años, solicitó que se le concediera la obra. Lo que decantó la elección fue la seguridad dada por Miguel Ángel de que con el bloque de mármol sería capaz de construir aquella colosal estatua, sin necesidad de más piedras, y, además, hacerlo “ex uno lapide“, o sea, de una sola pieza, estilo que estaba considerado como sólo propio para obras maestras La gente que lo veía le decía que era inútil intentarlo, que el mármol estaba estropeado, para evitar comentarios y distracciones el joven escultor decidió rodearlo con una empalizada de madera y se encerró dentro para seguir con él. Miguel Ángel trabajaba 20 horas al día, bajo el implacable sol en verano y junto a humeantes braseros en invierno. Bajo la acción del cincel, la figura fue cobrando vida. Los florentinos no soportaban la curiosidad de no ver cómo iba la obra,  por ello una vez se descubrió suscitó una gran admiración entre los artistas y la gente común, pero también celos y críticas.

Una vez acabada la obra, tenía que decidirse su ubicación. Inicialmente, la idea era colocarlo en la catedral apoyada en un contrafuerte, pero entonces se perdía la visión trasera de la estatua y la visión de la honda que iba a la espalda. En enero de 1504, 32 artistas y ciudadanos de renombre de la ciudad de Florencia se reunieron para buscarle emplazamiento. Se decidió que sería en la Piazza de la Signora,  se colocó al lado del portal del palacio, donde la piedra gris haría resaltar el blanco del mármol. Pero la controversia no se quedó ahí, pues aquella mirada amenazante de la estatua era una cuestión políticamente crucial. Si la ponían mirando hacia Pisa, significaría el deseo de Florencia de reconquistarla, una ciudad que había sido ya florentina.
Si se ponía mirando hacia Roma, parecería una mirada de despecho hacia un lugar donde el papa Alejandro VI había cobijado a los Medici que habían sido expulsados de la ciudad por el gobierno florentino. Finalmente, se escogió esta última. Pero llevarla hasta allí fue un duro trabajo, por su peso y sus medidas, más de 4 metros de alto... Con la ayuda de unos cuantos amigos Miguel Ángel construyó un armazón de madera con ruedas que iba montado en unos raíles y tirado por bueyes. El traslado duró casi una semana, y la estatua seguía cubierta para evitar mirones y estaba vigilada durante todo el día. A pesar de ello algunos vándalos lograron apedrearla, lo que les valió ser encarcelados durante una semana. El 8 de septiembre de 1504 la escultura fue mostrada al público, causando una gran impresión por la belleza del desnudo. Representa a un hombre joven, vigoroso, fuerte como los atletas clásicos, con una mirada inteligente y valiente...por ello fue elegido como símbolo de las virtudes civiles.

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