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miércoles, 16 de septiembre de 2015

Templarios en Catalunya: de Llers pasando por el Empordà

Esta vez nos moveremos por la zona de la provincia de Girona, desde Llers iremos bajando hacia el Empordà, hacia Aiguaviva.


























En un post anterior comentamos las encomiendas de la provincia de Lleida, y que la de Granyena fue una de las más importantes, por no decir la que más.
La política de implantación de la Orden Templaria en los condados catalanes fue encargada a un caballero de origen provenzal, un tal Hug de Rigaud, que junto al monje guerrero Pere Bernat de Perpinyà, cruzaron los Pirineos y llegaron a la ciudad de Barcelona en el verano de 1131. Hoy seguiremos la ruta que hicieron estos dos hombres, visitaremos los lugares donde existieron las encomiendas templarias y conoceremos sus leyendas.

A tan sólo seis kilómetros al noroeste de Figueres, en la comarca del Alt Empordà, se levantó el castillo de Llers, se presume que fue templario.
Dicen las malas lenguas que el pueblo de Llers, estaba poblado por brujas, aunque no se sabe si es cierta dicho mito popular, pero casi siempre está asociado a las desdichas, a las enfermedades y a las malas cosechas.
Actualmente Llers está formado por dos pueblos, el nuevo, que es el primero que encontramos si vamos por la carretera de Figueres, y el viejo, con las pocas casas que quedaron en pie tras la guerra, pues el 8 de agosto de 1939 la iglesia de San Julià, que era utilizada como polvorín por las tropas acabó volando por los aires.


"Llers - Castell de Llers" by Albert Sarola Juanola - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 es via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Llers_-_Castell_de_Llers.jpg#/media/File:Llers_-_Castell_de_Llers.jpg
Llers es uno de estos pueblos que por sólo el hecho de ser mujer y de haber nacido en él, resulta que tienen la condición de bruja. Dice la leyenda que las brujas de Llers, cuando se enfadaban provocaban numerosos estropicios y granizadas en todo el llano del Empordà, se dice también que dichos daños sólo los podía calmar el sonido del campanario de Figueres. Las brujas que no querían dejarse vencer por el tañido del campanario, se reunieron todas juntas con la intención de tirara a bajo el campanario. Para ello escogieron hacerlo el último día del año, cuando tenían más poder. El campanero que se olía algo, subió al campanario para comprobar que todo estuviera en orden. Cuando llegó a lo alto, vio que un enjambre de brujas montadas en sus escobas venían hacia él. Entonces empezó a tañer las campanas sin parar, el ruido y la batalla fueron terribles, al final el campanero consiguió ganar a las brujas.

Volvamos al castillo, en su época era un castillo importante, pues de él dependían otros once castillos más. Formado por una torre cilíndrica circundada por una muralla de planta trapezoidal, sus restos los encontraremos entre las casas habitadas.  Desde el año 1090 hay constancia de la existencia de un señor de Llers, llamado Arnau Arnau de Llers. El castillo se encontraba dentro de lo que serían los dominios del condado de Besalú, y su señor era uno de los más importantes del condado, gracias a que era un castillo fronterizo con el condado de Empúries. En 1128 el conde Ponç Hug d'Empúries se apoderó de éste y otros castillos de la zona, las tropas del conde d'Empúries acabaron siendo derrotadas por el conde de Barcelona, así el castillo pasaba de nuevo a manos de la casa condal de Barcelona.. Durante la segunda mitad del siglo XIII el castillo pasó a manos de la familia Rocabertí, que hizo nuevas fortificaciones reforzándolo en cuanto a seguridad. Preveyendo que años después sufriría los ataques de las tropas francesas que se dirigían hacia Girona. A pesar de plantar cara a los franceses y resistir como pudieron, el castillo y sus moradores acabaron bajo dominio francés, que acabaron conquistando la fortaleza. Tal es así que Carlos de Valois, hijo de Felipe III, fue coronado en este castillo como "rey de la tierra de Catalunya", en una fiesta que duró dos días.
Durante la Guerra de Sucesión sufrió numerosos desperfectos pues fue el escenario de diversos enfrentamientos. Durante la Revolución Francesa también sufrió lo suyo, y eso que no pertenecía a Francia.

Castell de la Comanda Hospitalera






















A unos 8 km se encuentra Avinyonet de Puigventós, cuya referencia más antigua se remonta al año 962 pero no era conocido con este nombre, sino más bien por el de Sant Esteve de Manibulo o Sant Esteve de Manol. Posteriormente en 1090 en unos documentos firmados por Berenguer d'Avinyó ya aparece con el nombre por el que ahora lo conocemos. Como casi siempre suele ocurrir, primero se estableció en la zona un castillo, a los pies del cual nacería el pueblo.

La casa que los caballeros templarios tenían en Avinyonet aún perdura y se la conoce como la Comanda, se encuentra en la plaza del pueblo y actualmente está ocupado por el ayuntamiento. Al lado se encontraba la Iglesia de San Juan el Bautista, esta encomienda poseía muchas tierras y censos, pero dependía de la encomienda de Amposta, es por ello que el castellano de Amposta compró al rey en 1298, el castillo, la villa y el lugar de Avinyonet, con la jurisdicción civil y criminal. Es por ello que Jaime II expide un mandamiento al veguer y al alcalde de Figueres para que reconocieran dicha concesión. Al rey le interesaba y mucho que los caballeros templarios se establecieran en una zona fronteriza, pues así se sabía protegido.

"Muralla de castello d'empuries-2013 (3)" by Alberto-g-rovi - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Muralla_de_castello_d%27empuries-2013_(3).JPG#/media/File:Muralla_de_castello_d%27empuries-2013_(3).JPGSeguimos camino por la C-260 hacia el Mediterráneo, hasta llegar a Castelló d'Empúries, también encomienda templaria en 1168. La casa fortificada del Temple se encontraba cerca del noroeste de la muralla, en lo que se conocía como el paraje de la Timba. Dicha casa estaba dotada de capilla y cementerio, como tantas otras casas de la orden. Desde ella el comendador de turno administraba el patrimonio rural que se extendía por todo el Empordà, y que iba desde el Pirineo hasta la orilla izquierda del río Ter. Este condado llegó a ser uno de los más poderosos y ricos durante los siglos XIII y XIV, pues tenía moneda y ejército propio. De la encomienda templaria ya no queda nada, pues durante la guerra de Sucesión, allá por el 1655, debió ser destruida por las tropas francesas que asediaron la villa durante veinte días.
"Muralla de castello d'empuries-2013 (2)" by Alberto-g-rovi - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Muralla_de_castello_d%27empuries-2013_(2).JPG#/media/File:Muralla_de_castello_d%27empuries-2013_(2).JPG
La villa aún mantiene el trazado urbano medieval, y la podemos dividir en cuatro momentos históricos diferentes. El primero sería el núcleo de población más primitivo, y que corresponde al barrio de Puig Salner, aquí encontramos las murallas con el Portal de la Gallarda, el ayuntamiento, la iglesia de Santa María. Esta iglesia gótica fue consagrada en 1067, tuvo mejor suerte durante la invasión francesa, pues el mariscal francés Hocquincourt quiso dinamitarla como castigo por la resistencia del pueblo, la gente reunió todos sus bienes más preciados y se los ofreció a cambio de salvar el templo. Conocida popularmente como la Catedral de l'Empordà sigue luciendo una torre campanario románica y una fachada gótica imponente que no tiene nada que envidiar a otras.  En segundo lugar está el barrio del Mercadal, donde está la plaza porticada de los Hombres (dels Homes, en català y llamada así porque era donde se reunían los hombres antes de salir al campo a trabajar), con la Lonja (edificio gótico de final del siglo XIV) y el antiguo ayuntamiento, la placita del Juego de Pelota con el antiguo palacio de los Condes, la plaza del Gra, con la prisión y la Cúria. Este edificio del siglo XIV es uno de los pocos ejemplos de este tipo de construcción civil, con un patio central que da acceso a las pequeñas celdas, donde aún se pueden ver los grafittis que decoran las paredes, realizados por los presos que se alojaron allí durante los siglos XVII, XVIII y XIX.  El tercer momento histórico correspondería a los cinco antiguos conventos que se encuentran ubicados en diferentes partes de la villa, y por último, en los alrededores podemos cruzar el antiguo puente, el Pont Vell, sobre el río Muga, con siete arcadas góticas, para acabar la visita.

La próxima parada puede ser en Sant Llorenç de le Arenes, para ver su iglesia románica cuyo origen podría ser templario. El templo del siglo XII, tiene una sola nave, y se encuentra adosado a una casa particular, aún podemos ver la portada con tres arquivoltas, un ábside semicircular y una bóveda apuntada, con la que se supone es la tumba de Ponç Hug, el conde de Empúries. Este mismo conde fue el que donó el templo de Sant Llorenç de les Arenes a la orden del Temple a finales del siglo XII. Esta iglesia, fue noticia hace ya más de diez años pues unos ladrones de obras de arte religioso se llevaron algunos capiteles románicos, de los siglos XI y XII, valorados cada uno en un millón de euros, en este enlace hablan del tema.

A diez km de de Girona se encuentra el pueblo de Aiguaviva, otra encomienda templaria desde finales del siglo XII. La casa y la iglesia de la orden se encontraban en el mas del Temple de Santa Magdalena, cerca de Vilablareix. Se trata de una masía del siglo XVI, con planta baja, dos pisos y capilla anexa construida sobre la antigua casa, se puede apreciar todavía las huellas templarias en la fachada en forma de cruces y escudos de piedra.
Cuando los templarios desaparecieron todos sus bienes y encomiendas pasaron a manos de los caballeros de la Orden de los Hospitalarios, que tuvieron la encomienda de Aiguaviva hasta el año 1804, la gran concentración de posesiones y tierras hicieron que fueran extremadamente poderosos tanto socialmente y económicamente como políticamente. En el siglo XVIII esta encomienda estaba formada por las cuatro anteriormente citadas, pero con el paso del tiempo la cosa fue a menos y acabaron defendiendo sólo las casas y tierras que poseían en Aiguaviva y lo que quedaba de los bienes templarios en Girona.